Conseguir un sueño reparador es fundamental para rendir durante el día y gozar de mejor salud. Pero no se trata solamente de cuántas horas dormir, sino de a qué temperatura dormimos. Por eso es interesante conocer la temperatura ideal para dormir. En este post conocerás las condiciones ideales de humedad para el sueño, la temperatura del dormitorio que debes mantener y algunos trucos para que el ambiente sea perfecto. Todo con la idea de dormir mejor.

¿Qué temperatura es la correcta en el dormitorio?

La temperatura ideal para dormir son 21ºC. La ciencia habla de un rango óptimo de entre 18ºC y 21ºC para dormir. Por encima de estos valores o por debajo de ellos, en la habitación empiezan a sufrirse problemas para dormir debido a que el cuerpo detecta unas condiciones no favorables para el descanso y sufre estrés.

Temperaturas altas impiden dormir bien

En la habitación donde vas a dormir has de evitar un excesivo calentamiento de ambiente. Si el aire del cuarto no contiene humedad, tu nariz y boca sufrirán sequedad mucosa, exponiéndote a infecciones respiratorias. El cuerpo te avisa en verano, en esos días muy calurosos en que cuesta conciliar el sueño, ¿verdad? Por lo tanto, la temperatura ideal para dormir es de 21ºC, nunca más de 22ºC (como temperatura máxima para dormir).

Las temperaturas frescas ayudan a dormir mejor

Frío para dormir, pero sin pasarse. No se trata de congelarse en la cama, porque está comprobado que por debajo de los 17 o 18ºC, cualquier organismo humano no concilia ni mantiene el sueño reparador de forma eficiente. Usar un ventilador para dormir puede ser la solución para lograr ese toque de aire fresco sin llegar a enfriarse del todo.

La temperatura ideal para dormir con aire acondicionado

Muchos lectores de La web de Salud han preguntado sobre cuál es la temperatura ideal para dormir con aire acondicionado. Esto se debe a que durante los meses calurosos del verano, muchos de nosotros encendemos el aire acondicionado para tolerar el calor que nos impide descansar, pero estamos preocupados al no saber si el aire acondicionado es malo para dormir.

Pues bien, dormir con el aire acondicionado es malo solamente si apunta directamente a tu cara y está demasiado tiempo encendido. En esos casos, el ambiente reseco que genera el climatizador afecta a tus mucosas, que se defienden peor de las infecciones. Esto puede hacer que te enfríes y sufras un catarro, faringitis o una molesta tos crónica. También notarás que, tras dormir con el aire acondicionado puesto una noche entera, puedes notar más sensación de dolor de cabeza.

Recomendamos dormir con el aire acondicionado a temperaturas que oscilen entre 20 y 22ºC, apuntando con el aire al techo o paredes y, si puedes, usando un humidificador de ambiente.

Dormir con humedad en la habitación

(link a propio)

Dormir con humedad y moho es, en general, una mala idea. No es que no nos guste el concepto picante de sueño húmedo, hablamos de la humedad que se genera en el ambiente y que va directo a tus fosas nasales y mucosas. Esa humedad ambiental puede acabar promoviendo la proliferación de moho y ácaros del polvo. Son microorganismos que están en colchones y en el somier y pueden complicar tu biorritmo.

Niveles altos de humedad pueden hacer que aumentes tu vigilia y reducirán la cantidad de horas que pasas en las fases de sueño reparador. Hay estudios científicos que demuestran esto y concluyen que dormir con humedad en la habitación está relacionado directamente con problemas a la hora de recuperar tu energía por la noche y rendir por el día.

De forma indirecta, la humedad afecta al sueño agravando los síntomas de enfermedades como el asma y facilitando que cojas catarros, bronquitis e infecciones pulmonares. Si vives en un clima húmedo o tu casa por orientción o construcción sufre de humedades valora un deshumidificador.

¿Sabías que puede ocurrir al revés? La falta de humedad para dormir puede ser mala. Un ambiente demasiado seco te hará vulnerable a conjuntivitis y secará tu piel. También puedes ser propenso a algunos tipos de infección de vías respiratorias por ambiente demasiado seco.

Temperatura y salud van de la mano (no solamente de noche)

Como hemos dicho, si no buscas una temperatura ideal para dormir, tu salud puede resentirse. Al sufrir una peor higiene del sueño, el sueño no será reparador y tendrás más probabilidades de exponerte a estrés durante el día. También sufrirá tu sistema inmunitario, y serás más propenso al sobrepeso.

Consejos para conseguir la temperatura ideal para el sueño en casa

La instalación en tu casa

Es clave para dormir mejor no pasar frío en invierno, pero también estar fresco en verano. Por eso debes asegurarte de tener instalado un sistema de calefacción y de ventilación de calidad, que sea eficiente energéticamente (para cuidar el dinero que gastas) y que además estén protegidos por cerramientos en casa que aislen y eviten pérdidas. Todo ello, conjuntamente, te ahorrará problemas de salud relacionados con el sueño y también dinero en calefacción o ventilación de más.

La ropa de cama adecuada para el sueño

A pesar de lograr la temperatura ideal para dormir en el ambiente, deberás pensar en qué sábanas o colchas usas, y también pensar en si el pijama que usas está acorde a la temperatura ambiente.

Dormir con o sin calcetines, pijama de algodón amplio y una almohada adapatada a ti son algunos de las recomendaciones de higiene del sueño

La luz molesta para dormir

Cualquier luz extra por la noche te sobra. Si quieres dormir como un bebé deberás evitar a toda costa que haya focos en tu cuarto: el piloto del antimosquitos, interruptores con luz, pantallas por pequeñas que sean, móviles o tablets… todo sobra: la luz es mala para dormir.

Ambiente ni húmedo ni seco

Como hemos explicado, un rango de humedad óptimo para descansar es el que evita que tus mucosas se resequen (húmedo) sin propiciar la aparición del temido moho en el colchón (eso sería demasiado húmedo). Te recomendamos usar higrómetros o sensores de humedad en tu cuarto si no logras encontrar el punto perfecto.

Un truco: si la humedad no es la correcta y debes subirla, colocar toallas húmedas en los radiadores puede ayudarte a conseguir esa humedad ideal para dormir.

Ventilar el cuarto te ayuda a dormir mejor

Eso es así: un ambiente cargado dificulta la conciliación del sueño, porque tu cuerpo no se concentra en descansar. Es natural: abre la ventana 3 minutos cada mañana y permite que la ventilación natural haga su trabajo.

Almohada y colchón para descansar mejor

Nunca subestimes el poder de una buena superficie de descanso. El colchón, viscoelástico o de látex, de muelles ensacados o combinado, debe ser el óptimo para tu cuerpo, peso y compañía.

La almohada, también algo muy personal deben adaptarse a tus necesidades de cuello, dolores de espalda o rigideces. Cuando hayas encontrado ese match con el colchón perfecto, no olvides renovarlo antes de los 10 años.

Niños y bebés: la temperatura ideal para dormir

La temperatura para dormir en los niños es la misma que en adultos. Los niños necesitan descansar más que nadie, porque su cerebro se construye durante las fases de sueño profundo. Por eso es imprescindible que planifiques su rutina, como te explicamos en ESTE OTRO ARTÍCULO: sin luces, sin sonidos estridentes, un plácido paso a la cama para coger el sueño con ganas y recargar pilas. Pero la temperatura para dormir niños es la misma que te hemos contado: 20 a 22ºC.

Recuerda abrigar al niño, pero no en exceso. Eso facilitaría que transpirase de más y acabase mojando la ropa o el colchón. Puede tener un efecto negativo sobre la salud y descanso del bebé o niño.

Si, por el contrario, es verano, no permitas que el aire acondicionado fluya directamente sobre el cuerpo del niño o se resecarán sus mucosas, dejándolo expuesto a infecciones y catarros.

Conclusiones La web de salud

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Carles G. Vitoria

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